Volodimir Zelenski presidente del Ecuador en 1942: El "Todo o Nada" frente a la invasión peruana.
![]() |
| Volodymir Zelensky, presidente de Ucrania. |
"Enero de 1942. Ecuador entró en el juego. La orden fue clara: 'dispárate tú mismo para que parezca suicidio, antes de que yo te mate'. Y lo hicimos.""
¿Y si no hubiera sido Carlos Arroyo del Río, sino un presidente con la mentalidad de Volodímir Zelenski? Esta es la historia de lo que nunca fue, y la lección que aún nos duele. Extrapolemos."
Introducción: El experimento histórico que nos duele
Enero de 1942. Ecuador está de rodillas. La provincia de El Oro está ocupada por el ejército peruano. La Armada peruana bloquea el Golfo de Guayaquil. Las potencias americanas —lideradas por Estados Unidos y con Brasil a la cabeza— presionan sin piedad a nuestro país para que firme un tratado de paz que, en realidad, es una sentencia de muerte territorial.
El presidente Carlos Arroyo del Río firma el Protocolo de Río de Janeiro. Ecuador renuncia a unos 200,000 km² de su territorio amazónico.
La historia oficial lo llamó el "Tratado del Sacrificio". Para el pueblo ecuatoriano, siempre fue una capitulación vergonzosa.
Pero, ¿qué habría pasado si el presidente de ese momento hubiera tenido otra mentalidad? ¿Y si, en lugar de Arroyo del Río, quien ocupara el Palacio de Carondelet hubiera sido Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano que ha resistido la invasión rusa con una estrategia radicalmente distinta?
Este ejercicio contrafactual no es un juego de mesa. Es una lupa para analizar qué significa realmente liderar una nación en crisis, y por qué el concepto del "todo o nada" puede ser, a veces, la única opción que salva el alma de un país.
1. Arroyo del Río y la Lógica del "Mal Menor"
Para entender lo que Zelenski habría hecho, primero debemos entender qué hizo Arroyo del Río. Su decisión no fue un capricho. Fue un cálculo frío y realista:
· Realidad militar: Ecuador había perdido la guerra en 1941. El ejército peruano era superior en armas, aviación y efectivos.
· Presión geopolítica: Estábamos en plena Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos necesitaba estabilidad en Sudamérica para asegurar materias primas. La prioridad era cerrar el conflicto, sin importar quién perdiera el territorio.
· La promesa incumplida de Brasil: Ecuador había cedido 50,000 km² a Brasil en 1904 a cambio de una alianza militar secreta contra Perú. Esa alianza nunca se materializó. Brasil, lejos de ayudar, fue uno de los principales garantes que presionó a Ecuador para que firmara su rendición en Río de Janeiro.
Arroyo del Río eligió el "mal menor": ceder la Amazonía para salvar el resto del país, evitar la caída de Guayaquil y que Ecuador no fuera repartido entre sus vecinos.
Fue una decisión de supervivencia. Pero también fue una decisión que condenó a Ecuador a décadas de reclamos frustrados, de una "herida abierta" en el mapa y de una sensación colectiva de haber sido traicionados.
2. El Plebiscito que Nunca Fue
Aquí hay un detalle que nunca se menciona lo suficiente: Arroyo del Río firmó el Protocolo sin consultar al pueblo ecuatoriano. No hubo plebiscito. No hubo referéndum. No hubo congreso deliberando. Fue una decisión vertical, tomada en la oscuridad del Palacio de Carondelet, con el ejército peruano pisándole los talones.
Hoy, la Constitución ecuatoriana prohíbe terminantemente que un presidente actúe solo en estos casos. Cualquier tratado que afecte los límites territoriales del país requiere la aprobación de la Asamblea Nacional y, en muchos casos, una consulta popular.
Pero en 1942, no existía esa protección. El gobierno de Arroyo del Río, temeroso de que una consulta popular encendiera una guerra civil o una revolución que lo derrocara (lo que terminó ocurriendo en 1944), decidió callar al pueblo y firmar a espaldas de la nación.
Esa falta de legitimidad fue el talón de Aquiles del Protocolo de Río. Durante décadas, los ecuatorianos reclamaron que el tratado era nulo precisamente porque fue firmado bajo coacción y sin el consentimiento popular. Pero el daño ya estaba hecho: la firma estaba en el papel, y el territorio, en manos peruanas.
Un presidente con la mentalidad de Zelenski jamás habría firmado algo así sin un respaldo popular masivo. Habría llevado la decisión a las calles, a las urnas, a la opinión pública internacional. Habría convertido la negativa a firmar en un acto de soberanía popular, no en una decisión de despacho.
3. La Mentalidad Zelenski: El "Todo o Nada" como Estrategia de Vida
Ahora, traslademos la figura de Volodímir Zelenski a ese escenario. Su doctrina, demostrada en la guerra contra Rusia desde 2022, se basa en principios que son la antítesis de la estrategia de Arroyo del Río:
· Rechazo absoluto a firmar bajo coacción: Zelenski ha repetido hasta el cansancio que jamás reconocerá la anexión de territorios ocupados por la fuerza. Para él, un tratado firmado con un arma en la cabeza no es un tratado, es una extorsión.
· Comunicación como arma de guerra: Mientras Arroyo del Río ocultó la magnitud del desastre militar, Zelenski convirtió cada batalla en un evento global. Transmite discursos desde la línea del frente, expone la hipocresía de los países que piden "paz" a costa de su territorio y moviliza a la opinión pública internacional.
· Unificación del frente interno: Zelenski armó a la población civil, integró a la oposición política y convirtió la resistencia en un acto de orgullo nacional. No tuvo miedo de su pueblo; al contrario, se fundió con él.
¿Qué habría hecho Zelenski en enero de 1942?
Primero, habría dicho un no rotundo a la firma del Protocolo de Río de Janeiro. No habría cedido ni un centímetro de papel. Habría declarado ante el mundo que la Amazonía ocupada seguía siendo territorio ecuatoriano y que cualquier acuerdo que no implicara la retirada total de las tropas peruanas era nulo.
Segundo, habría llevado el conflicto al escenario global. Habría denunciado a Perú como un agresor expansionista en medio de una guerra contra el fascismo. Habría aireado los tratados secretos incumplidos por Brasil, exponiendo su doble juego. Habría convertido la causa ecuatoriana en una causa moral universal.
Tercero, y más importante, habría aplicado la estrategia del "todo o nada".
4. ¿Qué significa el "Todo o Nada" en la práctica?
El "todo o nada" no es un grito de guerra vacío. Es una filosofía de supervivencia que sostiene que hay principios y territorios por los que vale la pena arriesgar la existencia misma del Estado, porque cederlos legalmente es una muerte en vida.
En el contexto de 1942, la estrategia del "todo o nada" de Zelenski habría implicado:
1. Resistencia civil y militar total: No habría esperado a que el ejército profesional se reorganizara. Habría llamado a las milicias populares, a los indígenas amazónicos y a los montubios de la costa a defender su tierra. La ocupación peruana se habría convertido en una guerra de guerrillas interminable, un desgaste económico y humano insostenible para Lima.
2. Congelamiento del conflicto sin firma: Zelenski no habría buscado una victoria militar absoluta (algo imposible en 1942), sino un cese al fuego de facto. Las armas se habrían detenido en algún punto, pero no se habría firmado ningún tratado. La frontera habría quedado en disputa, calificada ante la comunidad internacional como una "ocupación ilegal temporal".
3. Reclamación perpetua y legítima: Al no haber firmado nada, Ecuador no habría legitimado la pérdida territorial. Su reclamo ante la ONU y la comunidad internacional habría sido mucho más fuerte: no se trataba de "revisar un tratado" (como ocurrió entre 1960 y 1998), sino de denunciar una ocupación ilegal que violaba el derecho internacional.
5. El Riesgo: ¿Y si Ecuador Desaparecía?
El argumento en contra de esta postura es el miedo al colapso total. El gobierno de Arroyo del Río y sus asesores temían que, si se negaban a firmar, Perú no solo ocuparía la Amazonía, sino que avanzaría hacia la Sierra y Guayaquil, desmembrando el país o convirtiéndolo en una provincia peruana.
Pero aquí está la clave que Zelenski entiende a la perfección: la anexión total de un país soberano es una línea roja que el sistema internacional no tolera. En 1942, Perú no podía anexar a Ecuador sin desatar una condena global masiva y una intervención de Estados Unidos, que ya había aplicado la Doctrina Stimson contra las anexiones territoriales por la fuerza. El objetivo de Perú no era gobernar a los ecuatorianos, sino quedarse con la Amazonía.
Zelenski lo sabe: su país no ha sido anexado por Rusia, a pesar de las predicciones iniciales, precisamente porque la resistencia y la condena internacional han hecho inviable esa opción. En 1942, la misma lógica habría operado.
6. Conclusión: La Paz que no Fue y la Lección que Queda
Arroyo del Río eligió la paz. Una paz que, en realidad, fue una derrota en papel. Una paz que nos costó 200,000 km² y una herida que sangró durante 60 años.
Zelenski habría elegido la resistencia. No una resistencia ingenua que buscara ganar la guerra a corto plazo, sino una estrategia de desgaste que impidiera la derrota diplomática y mantuviera viva la reclamación territorial sin el candado de un tratado de rendición.
El dilema del "todo o nada" no es un dilema militar, es un dilema moral y político. Para Arroyo del Río, la prioridad era la supervivencia del territorio restante. Para Zelenski, la prioridad es no legitimar la agresión, porque una vez que se firma una pérdida, esta se vuelve "legal" ante los ojos del mundo.
¿Cuál es la lección para Ecuador?
La historia nos ha demostrado que la firma del Protocolo de Río fue el principio de décadas de frustración. La estrategia de Zelenski, aunque arriesgada, habría dejado a Ecuador en una posición de dignidad y reclamación perpetua, muy similar a la que hoy mantienen Ucrania frente a Rusia o Bolivia frente a Chile por su salida al mar.
En política, a veces, el "todo o nada" no es una apuesta temeraria. Es la única forma de evitar una condena eterna.
Jorge Miño.
24 de julio de 2026.
