Treinta caballos contra una vaca
Treinta caballos contra una vaca El Mariscal Antonio José de Sucre tuvo el mismo problema que Salvador Quishpe para tomarse Quito. El militar subió por el lomo del Pichincha para caer por el flanco oeste y desde las alturas arrearles como borregos a punta de bala y bayoneta a los realistas. Su audacia dio como resultado que el excesivo albedrío de campanas de las iglesias, el 24 de mayo de 1822, desarrollen esa afonía que las caracteriza hasta ahora. Salvador Quishpe en cambio entró a Quito hoy por la Panamericana coreado por las campanas de la modernidad: bocinas de los autos y consignas de decenas de simpatizantes. Lo hizo de manera surreal-futurista, coronado, a falta de laureles y olivos por un dron de la inteligencia del gobierno y una vaca que trajeron sus simpatizantes. Vaca utilitaria y simbólica rivalizando con la hegemonía de los puercos ya que como sabemos son el modelo para las alcancías. Esta tarde tuve el privilegio de hacer...